Celebramos el Día del Fósil: Concavenator

El fósil de Concavenator (conocido comúnmente como “Pepito”) es uno de los más bellos y completos que se han encontrado en dinosaurios carnívoros. Sus elementos esqueléticos están articulados, y se calcula que el esqueleto está completo en un 95% de sus componentes. Además, el fósil es sumamente notable por la delicada preservación de elementos no esqueléticos, como escamas y fibras musculares. Este excelente estado de preservación se explica porque la carcasa de Concavenator se descompuso primero en un ambiente subaéreo, con procesos de momificación durante el periodo de clima seco. Posteriormente la carcasa fue brevemente transportada y rehidratada por una inundación durante la estación húmeda. Finalmente, se hundiría rápidamente en una laguna de agua dulce en un sustrato plástico compuesto por barro y tapetes microbianos.

¿A qué grupo de dinosaurios pertenece Concavenator? Determinados rasgos craneales indican que es un representante de los carcarodontosaurios, que incluyen algunos dinosaurios depredadores mayores que los tiranosaurios. Las características esqueléticas de Concavenator indican por tanto que era un dinosaurio carnívoro, probablemente cazador activo y también carroñero En correlación con sus dientes
carnívoros Concavenator tenía garras en sus manos y en sus pies. El fósil ha preservado restos de las garras córneas del pie, así como las escamas que lo cubrían, un conjunto llamado podoteca. Esta estructura es muy semejante a la que tienen las aves actuales. De manera que la podoteca aviana nació, al menos, hace 125 millones de años y se mantiene en la actualidad. Esta información paleontológica se obtiene por primera vez gracias al estudio de Concavenator. La evidencia de restos de la piel en el dinosaurio
cazador de Cuenca ha sido estudiada con detalle gracias a la observación del fósil
mediante luz ultravioleta.

Además, el dinosaurio conquense tiene otras características que también son
ancestrales para las aves. La ulna (es decir, uno de los huesos del antebrazo,
correspondiente al cúbito humano), presenta en su superficie posterior una serie de
pequeñas papilas. Se cree que estas papilas son equivalentes a las que tienen las aves
modernas. Estas estructuras están relacionadas con la zona de inserción de un ligamento
que conecta las plumas remeras, o rémiges, a la ulna. Como es muy improbable que
Concavenator tuviera plumas de tipo moderno, como las de las alas de las aves actuales,
se trataría probablemente de estructuras ancestrales a las plumas modernas o
“protoplumas”.

Por último, una de las características más comentadas de Concavenator es la existencia
de altas espinas vertebrales al final de la espalda. Esta peculiar arquitectura esquelética
permitiría aumentar la integridad estructural del esqueleto axial y estaría quizás
relacionada con la aparición de una joroba en la región sacra
de Concavenator corcovatus.”

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