Vuelve el Verano Astronómico

El Gobierno regional, con la colaboración de la Asociación Astrocuenca, ya tiene todo listo para disfrutar un año más de un Verano Astronómico, que, en esta ocasión, contempla doce observaciones en diez localizaciones desde el 10 de julio al 4 de septiembre. Una excelente oportunidad para disfrutar de las inmejorables condiciones de La Serranía conquense para la observación celeste no solo por su altitud, sino también por su baja contaminación lumínica y sus estándares de calidad para el desarrollo de este tipo de actividades. El MUPA acogerá las siguientes fechas:

Sábado, 10 de julio

Viernes, 13 de agosto

Sábado, 4 de septiembre

Imprescindible reservar: 969 17 70 51 (Lunes a viernes de 9:00 a 14:00)

Las observaciones darán comienzo a las 23:00 y tendrán una duración aproximada entre 90 y 120 minutos.

«El Museo de Paleontología de C-LM pone en valor las zonas exteriores de sus instalaciones mediante un nuevo recorrido llamado “La Senda del Tiempo”

Nuestro planeta, la Tierra, es el único lugar que conocemos donde existe vida. En todas nuestras exploraciones en el espacio, no hemos encontrado vida en ningún otro lugar. Vivimos en un planeta que alberga millones de especies diferentes donde todo cambia. Las rocas se agrietan lentamente, se erosionan y se vuelven a formar, los continentes se mueven y su forma varía y se desarrollan o evolucionan nuevos tipos de seres vivos. La evolución es un proceso asombroso y en constante cambio. La evolución nunca se acaba. ¡Está sucediendo ahora!

Así, esta nueva ruta que ofrece el MUPA en sus jardines exteriores, explora los hitos más importantes de la evolución de la vida a lo largo de esta senda, que consta de 10 carteles informativos en castellano y en inglés. En ellos también se observa dónde se encontraba Castilla-La Mancha en ese momento, y en qué periodo de la escala de tiempo sucedió ese evento. Se recorren los últimos 545 millones de años de la historia de la Tierra y para comprender mejor el tiempo en geología, cada paso que den nuestros visitantes en esta ruta corresponde a un millón de años.

Esta “Senda del Tiempo” se puede realizar en ambos sentidos, aunque es preferible en sentido ascendente, y se irá completando con fósiles y réplicas a lo largo de su recorrido. Esperamos que tanto pequeños como los adultos puedan disfrutar de este agradable paseo admirando el entorno y aprendiendo Paleontología.»

Nuevos datos sobre Pelecanimimus, el dinosaurio hallado en Cuenca que revolucionó la historia de los ornitomimosaurios en los años 90

Pelecanimimus polyodon fue el primer dinosaurio no aviano descubierto en el yacimiento de Las Hoyas, en Cuenca, en el año 1993 por Armando Díaz Romeral. En el momento de su hallazgo, Pelecanimimus constituyó el primer dinosaurio no aviano articulado identificado en España y represento el primer registro de un Ornithomimosaurio en Europa. Aún hoy, Pelecanimimus, expuesto en el Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha, es uno de los dinosaurios españoles de los que se tiene una información más detallada dada la excepcional preservación del único ejemplar conocido que representa la mitad anterior de un esqueleto, incluidos los dos brazos completos y el cráneo. Sin embargo, a pesar de ser una especie de referencia en la literatura sobre los ornitomimosaurios, hasta el momento no se había publicado una descripción detallada del ejemplar. En las ultimas décadas, el número de especies de ornitomimosaurios descubiertas en todo el mundo se ha visto enormemente incrementado, generándose una gran cantidad de información que ha estimulado la necesidad de una actualización y ampliación de la descripción anatómica de su esqueleto postcraneal, así como una discusión en el contexto de los nuevos hallazgos. 

El estudio detallado y extenso del esqueleto postcraneal (columna vertebral y extremidades) del dinosaurio Pelecanimimus ha aportado nuevos conocimientos sobre la evolución de la mano y el esternón del linaje de los Ornitomimosaurios, un grupo de dinosaurios terópodos que habitaron en Laurasia (hemisferio Norte) y África durante el Cretácico y que forma parte del conjunto de grupos de terópodos más cercanamente emparentados con las aves. Los resultados de este estudio, realizado por paleontólogos de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, el Museo de Dinosaurios de la Prefectura de Fukui (Japón); la Universidad Autónoma de Madrid y la Real Academia de Ciencias, liderados por la paleontóloga Elena Cuesta, del Museo Paleontológico de Munich (Alemania) y la Universidad Prefectural de Fukui (Japón), han sido publicados en la revista británica Zoological Journal of Linnean Society. 

Los resultados revelan que los ornitomimosaurios presentan una tendencia al alargamiento de las manos, presentando las especies más derivadas unas falanges y/o metacarpales más largos que sus parientes más primitivos. Esta especialización, que también es evidente en Pelecanimimus, ha permito reconocer un nuevo grupo dentro de Ornithomimosauria, para el que se ha propuesto el nombre de Macrocheiriformes (cuyo significado es “formas de manos largas”).

Pelecanimimus es también el único ornitomimosaurio que conserva un esternón osificado, cuya morfología es similar a otros maniraptoriformes  como Velociraptor, a los oviraptorosauriosy a las aves primitivas. También es el único de su grupo que presenta unas proyecciones asociadas a las costillas de las vértebras dorsales que se denominan procesos uncinados. Estos procesos están presentes también en las aves, y son zonas de inserción muscular cuya función es mejorar los movimientos mecánicos de las costillas y el esternón durante la respiración, facilitando la inspiración y la expiración. Su presencia en dinosaurios terópodos no avianos, como es el caso de Pelecanimimus, indica que estos ya contaban con un mecanismo de respiración parecido al de las aves actuales. Aunque la historia evolutiva tanto del esternón como de los procesos uncinados es difícil de establecer, ya que son elementos muy delicados y que no se preservan fácilmente en los esqueletos fósiles, Pelecanimimus muestra que estos elementos estaban ya presentes en los ornitomimosaurios y que su morfología es muy parecida a la de muchos otros terópodos. 

Referencia: 

Elena Cuesta, Daniel Vidal, Francisco Ortega, Masateru Shibata, José L. Sanz (2021). Pelecanimimus (Theropoda: Ornithomimosauria) postcranial anatomy and the evolution of the specialized manus in Ornithomimosaurs and sternum in maniraptoriforms. Zoological Journal of the Linnean Society, in press. DOI: 10.1093/zoolinnean/zlab013

Figura 1: Ilustración de Pelecanimimus en el humedal del yacimiento de las Hoyas realizada por José Antonio Peñas Artero

Figura 2: Reconstrucción en 3D del brazo de Pelecanimimus a partir de la fotogrametría realizada en el fósil

Figura 3: Manos izquierda y derecha de Pelecanimimus donde se puede ver que la mano presenta un alargamiento de los dedos.

Figura 4: La Dra. Elena Cuesta y el Dr. Daniel Vidal realizando el estudio de Pelecanimimus en el Museo de Ciencias de Castilla-La Mancha

El funcionamiento ecológico de las comunidades de mamíferos se mantiene estable durante millones de años, aunque cambien sus especies

A pesar del permanente recambio de sus especies, las comunidades de mamíferos experimentan largos períodos de estabilidad funcional resistiendo, incluso, varias crisis ambientales. Esta es la conclusión principal publicada en Science por un grupo de investigación interdisciplinar, donde participan instituciones de España y Alemania, que ha estudiado la evolución de las comunidades de mamíferos ibéricos durante los últimos 21 millones de años.

La investigación revela que las estructuras ecológicas fueron más resistentes que la composición de especies durante épocas de cambio ambiental y que solo los cambios drásticos fueron capaces de empujar al ecosistema a una nueva reorganización ecológica. Sus resultados muestran que la actual estructura ecológica de las comunidades de mamíferos de la península ibérica comparte en gran medida elementos estructurales con los ecosistemas de hace 8 millones de años. 

“Esto significa que, sorprendentemente, la estructura funcional de las comunidades de mamíferos ibéricos ha permanecido estable a pesar de enfrentarse a dramáticos cambios en el ambiente como fueron la desecación del Mar Mediterráneo hace aproximadamente 6 millones de años, o las fluctuaciones climáticas asociadas a las glaciaciones de la Edad de Hielo, que comenzaron hace alrededor de 2.5 millones de años”, explica Fernando Blanco, investigador del Museo de Historia Natural de Berlín (Alemania) y autor principal del estudio. “En los últimos 21 millones de años, tan sólo dos cambios ambientales, ambos asociados con cambios en la distribución de las precipitaciones a escala global –hace 14 y 9 millones de años–, afectaron significativamente a esta estructura ecológica”, añade Iris Menéndez, investigadora de la UCM.

Partiendo de un enfoque a gran escala temporal, el equipo comparó si las comunidades definidas por las especies que contienen y las comunidades definidas en función de los roles ecológicos de sus especies tenían mayor o menor persistencia en el tiempo. 

Tanto la proporción de estos roles ecológicos como las especies que los desempeñaban han cambiado en diferentes momentos del pasado. Partiendo de ello, se ha intentado dar respuesta a cómo se comportaron las diferentes comunidades cuando, por ejemplo, se produjeron cambios ambientales. “Entender el comportamiento de los ecosistemas del pasado ante el cambio ambiental nos ayudará a anticiparnos a cambios futuros y, con ello, desarrollar mejores políticas de conservación”, explica Manuel Hernández Fernández, coautor e investigador de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Además de la UCM, en el trabajo participan, como instituciones españolas, la Universidad de Alcalá (UAH), la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), el Instituto de Geociencias (IGEO-CSIC) y el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC).

Dos criterios para el estudio: por especies y por estructura ecológica

El estudio parte del excepcional registro fósil de la península Ibérica durante los últimos 21 millones de años. “Tenemos que valorar el increíble patrimonio paleontológico de mamíferos de la península ibérica, que es uno de los más completos del mundo para este intervalo temporal. Solo gracias a ello podemos realizar este tipo de estudios que nos permiten conocer de manera detallada cómo evolucionaron los ecosistemas durante millones de años” apunta Soledad Domingo, coautora del trabajo e investigadora de la UCM.

“Para llevar a cabo la investigación utilizamos el análisis de redes, un método que nos ha permitido agrupar comunidades extintas en función de su similitud en la composición de especies, por una parte, y comunidades con estructura ecológica equivalente, por otra. Para estudiar esta estructura ecológica reunimos información sobre el tamaño, la dieta y el tipo de locomoción de las especies, y las agrupamos de acuerdo a estas características en entidades funcionales, grupos de especies con roles ecológicos similares”, explica David M. Martín-Perea, investigador del MNCN-CSIC. 

“Esta información funcional condensa múltiples aspectos del rol o el nicho ecológico de las especies. Los biólogos de la conservación creen que la preservación de una amplia variedad de roles en los ecosistemas debería ayudar a estabilizarlos ante perturbaciones. A esto se le denomina el efecto de seguro, que garantiza la persistencia del funcionamiento del ecosistema en el tiempo, y sus beneficios para la humanidad” comenta Joaquín Calatayud, coautor e investigador de la URJC. 

 Esta aproximación permitió al equipo estudiar la velocidad de los cambios en la composición de especies en estas comunidades, y compararlos con los cambios en su estructura ecológica durante millones de años. “Solo mirando al pasado, podemos responder cuestiones fundamentales respecto a la persistencia del funcionamiento de los ecosistemas durante tiempos evolutivos y, con ello, guiar las acciones de conservación en el futuro”, añade Johannes Müller, coautor y profesor en el Museo de Historia Natural de Berlín y la Universidad Humboldt (Alemania).

La conservación es un desafío a largo plazo 

Este estudio aporta mucha información para el actual debate sobre si debemos dedicar los esfuerzos de conservación a preservar especies en peligro de extinción, o si debemos conservar aquellas que aseguran el funcionamiento de los ecosistemas –procesos inherentes a éstos, incluidos aquellos que reportan beneficios para el ser humano conocidos como servicios ecosistémicos, tales como la polinización o la purificación del aire.

Además, estos hallazgos cuestionan la idea de que la conservación debe centrarse de manera preferencial en la preservación de especies en peligro de extinción o icónicas, ya que, desde una perspectiva evolutiva, las asociaciones de especies son transitorias en comparación con sus roles ecológicos. Por tanto, lo importante es preservar las especies que aseguran que estos roles no se pierdan. 

El rol ecológico de una especie en un ecosistema concreto, por ejemplo, un gran herbívoro pastador como puede ser un mamut, puede ser desempeñado por otras, como un gran búfalo o un rinoceronte. Esto es, aunque esta especie se extinga, su rol ecológico perdurará. “Las acciones llevadas a cabo para preservar el funcionamiento de los ecosistemas tenderán a durar más que las acciones orientadas a conservar especies individuales” nos cuenta Juan L. Cantalapiedra, coordinador del estudio e investigador de la Universidad de Alcalá.

Ahora bien, preservar estas asociaciones ecológicas de larga duración no asegura que sus especies tengan mayores probabilidades de supervivencia en el futuro. “Hemos comprobado que las especies en asociaciones muy ricas ecológicamente tienen el mismo riesgo de extinción que las especies en asociaciones más pobres. Preservar comunidades ricas ecológicamente no previene necesariamente la pérdida de especies a largo plazo” apunta Blanco. “Sabemos que la conservación está guiada por razones políticas además de por argumentos científicos, pero creemos que es fundamental tener en cuenta el impacto de nuestras decisiones en un futuro lejano si queremos hacer frente al deterioro de los ecosistemas a largo plazo”, concluye el investigador.

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Referencia del artículo: F. Blanco, J. Calatayud, D.M. Martín-Perea, M.S. Domingo, I. Menéndez, J. Müller, M. Hernández Fernández, J.L. Cantalapiedra. “Punctuated ecological equilibrium in mammal communities over evolutionary timescales”. Science, 10.1126/science.abd5110 (2021).

El Museo de Paleontología de C-LM junto con la Universidad de C-LM organizan las pruebas de selección de la XII Olimpiada de Geología

Este viernes, 26 de febrero, se ha celebrado la XII Olimpiada de Geología a nivel regional y de forma virtual debido al COVID’19. En su organización han colaborado el MUPA y la UCLM, junto con un profesor coordinador por cada provincia. La Olimpiada Española de Geología es una competición académica promovida por la Asociación Española para la Enseñanza de las Ciencias de la Tierra (AEPECT) en colaboración con la Sociedad Geológica de España (SGE). 

Estas olimpiadas están dirigidas al alumnado de 4º ESO y Bachillerato con el objetivo de resaltar la importancia de la Geología en el mundo actual, promoviendo su progreso y divulgación, estimular e implicar a los jóvenes en el conocimiento de esta ciencia y reconocer y premiar el esfuerzo del alumnado. Además, de poner en valor todas aquellas carreras universitarias relacionadas con esta asignatura.

Han participado más de 160 alumnos de todas las provincias de nuestra región, excepto Guadalajara que se presenta por Madrid. A las 12:30 ha tenido lugar la prueba, una vez finalizada 30 equipos han podido disfrutar de un reto geológico “SuperTormo y los minerales” diseñado por el museo paleontológico de C-LM. Finalmente, a las 14:00 horas se han conocido los nombres de los ganadores que representarán a cada provincia en la fase nacional que se celebrará el 17 de abril.

Los ganadores por provincia han sido: 

Albacete: Álvaro Castilla Lamas

Ciudad Real: Jesús Marín Pérez

Cuenca: Laura Martínez Olivares

Toledo: Diego Flores Gómez

El equipo ganador del reto del MUPA “SuperTormo y los minerales” ha sido el IES Hernán Pérez del Pulgar de Ciudad Real, formado por David Almodóvar, Jesús Marín y Carlos Ruiz.

Fósil del mes: Enero

Comenzamos una nueva sección en la que te daremos a conocer un fósil cada mes mediante una divertida presentación. Y nos estrenamos con nuestro querido Concavenator corcovatus (Pepito), de la mano de Supertormo, defensor de la Paleontología y la Geología.  Vas a conocer su nombre científico, yacimiento, dónde y cuándo vivió, sus características, tamaño de sus huevos y todo sobre su fósil.

¿Te animas a acompañarnos? (Recuerda pasar con las flechas)

https://view.genial.ly/6009e17eae03310d0c24a45f/presentation-fosil-de-enero

 

Celebramos el Día del Fósil: Concavenator

El fósil de Concavenator (conocido comúnmente como “Pepito”) es uno de los más bellos y completos que se han encontrado en dinosaurios carnívoros. Sus elementos esqueléticos están articulados, y se calcula que el esqueleto está completo en un 95% de sus componentes. Además, el fósil es sumamente notable por la delicada preservación de elementos no esqueléticos, como escamas y fibras musculares. Este excelente estado de preservación se explica porque la carcasa de Concavenator se descompuso primero en un ambiente subaéreo, con procesos de momificación durante el periodo de clima seco. Posteriormente la carcasa fue brevemente transportada y rehidratada por una inundación durante la estación húmeda. Finalmente, se hundiría rápidamente en una laguna de agua dulce en un sustrato plástico compuesto por barro y tapetes microbianos.

¿A qué grupo de dinosaurios pertenece Concavenator? Determinados rasgos craneales indican que es un representante de los carcarodontosaurios, que incluyen algunos dinosaurios depredadores mayores que los tiranosaurios. Las características esqueléticas de Concavenator indican por tanto que era un dinosaurio carnívoro, probablemente cazador activo y también carroñero En correlación con sus dientes
carnívoros Concavenator tenía garras en sus manos y en sus pies. El fósil ha preservado restos de las garras córneas del pie, así como las escamas que lo cubrían, un conjunto llamado podoteca. Esta estructura es muy semejante a la que tienen las aves actuales. De manera que la podoteca aviana nació, al menos, hace 125 millones de años y se mantiene en la actualidad. Esta información paleontológica se obtiene por primera vez gracias al estudio de Concavenator. La evidencia de restos de la piel en el dinosaurio
cazador de Cuenca ha sido estudiada con detalle gracias a la observación del fósil
mediante luz ultravioleta.

Además, el dinosaurio conquense tiene otras características que también son
ancestrales para las aves. La ulna (es decir, uno de los huesos del antebrazo,
correspondiente al cúbito humano), presenta en su superficie posterior una serie de
pequeñas papilas. Se cree que estas papilas son equivalentes a las que tienen las aves
modernas. Estas estructuras están relacionadas con la zona de inserción de un ligamento
que conecta las plumas remeras, o rémiges, a la ulna. Como es muy improbable que
Concavenator tuviera plumas de tipo moderno, como las de las alas de las aves actuales,
se trataría probablemente de estructuras ancestrales a las plumas modernas o
“protoplumas”.

Por último, una de las características más comentadas de Concavenator es la existencia
de altas espinas vertebrales al final de la espalda. Esta peculiar arquitectura esquelética
permitiría aumentar la integridad estructural del esqueleto axial y estaría quizás
relacionada con la aparición de una joroba en la región sacra
de Concavenator corcovatus.”

Talleres infantiles para niñ@s de hasta 12 años

Los niñ@s se divertirán siendo paleontólogos por un día en un simulacro de excavación, mientras los adultos pueden disfrutar de la impresionante colección de fósiles que ofrece el museo.

Los talleres didácticos para grupos escolares se ofrecen de martes a viernes en horario de mañana y tarde. En el caso del público general, los talleres infantiles van dirigidos a niñ@s de hasta 12 años en grupos reducidos de 9 niñ@s y un monitor. En fines de semana y festivos, con un precio de 2€  y con el siguiente horario:

Sábados: 10:30, 12:30 y 18:00h.
Domingos: 10:30 y 12:30h.

(A partir del 17 de octubre)

Los grupos se formarán por orden de inscripción hasta un máximo de 9 niñ@s. Las reservas se pueden hacer con antelación a través de nuestro teléfono 969 27 17 00 ó a través del correo electrónico: inforeservas@tierradedinosaurios.es Las reservas se harán en horario de Lunes a Viernes de 9:00 a 14:00 horas. Las reservas online y teléfonicas se deberán recoger en la taquilla del museo media hora antes del comienzo del taller. Una vez pasado este tiempo se sacarán a la venta.
También, se pueden obtener las entradas directamente en el museo hasta 10 minutos antes de empezar la actividad.

Todos los asistentes deben estar en la entrada, cinco minutos antes del comienzo del taller infantil. Así como, los adultos deben estar cinco minutos antes de la finalización del mismo para recoger a los niñ@s. Es obligatorio el uso de mascarilla para todas las edades durante la realización de la actividad.

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